Guia de Posgrados


MBA, el rey de los posgrados


MBA, el rey de los posgrados

MBA, el rey de los posgrados

Estudiar un MBA no es barato. Un programa clásico cuesta entre 40.000 y 90.000 euros y uno junior o de menor duración lo podemos encontrar a partir de 18.000. Además, los requisitos exigidos por las escuelas de negocio para cursar estos programas son altísimos; sólo un porcentaje muy pequeño consigue llegar a matricularse, después de pasar las pruebas de acceso y el juicio del departamento de admisiones. Sin embargo, el MBA -las siglas de Master of Business Administration– sigue siendo el rey de los cursos de postgrado. Entre otras cosas porque gracias a que es uno de los programas más valorados por las empresas, amplía considerablemente las posibilidades de encontrar un buen empleo por parte del alumno. Según datos de la escuela ESCP Europe, el 93% de sus alumnos encuentra empleo en un período máximo de tres meses después de terminar el MBA.

«Sí, sigue siendo el programa estrella de las escuelas de negocio», asegura Fernando Tomé, director de IEDE, la escuela de negocios de la Universidad Europea de Madrid. Sin embargo, el programa clásico se ha adaptado a los nuevos tiempos y ahora el alumno demanda otras características, como «la necesidad de que sea un programa oficial, que incluya prácticas profesionales, que sea internacional -con estancias internacionales y un claustro extranjero-, que incluya un buen programa en inglés. Sigue siendo el producto estrella que ofrecen las escuelas de negocio, pero ahora hay un MBA mucho más evolucionado», aclara Tomé.

Estos postgrados están dirigidos, coinciden los expertos, a los emprendedores, aunque en los últimos tiempos el abanico se ha abierto mucho. «Nuestros alumnos son titulados universitarios con, al menos, dos años de experiencia profesional, aunque la media son cinco. Suele ser gente con un buen nivel de inglés y, sobre todo, personas que quieren montar su propia empresa», asegura Nuria Guilera, responsable de márketing del MBA de ESADE, la escuela de negocios vinculada a la Universidad Ramon Llul. Sin embargo, Tomé amplía mucho más el perfil del alumno. «La pregunta sería a quién no le hace falta un MBA. Cualquier tipo de alumno que piense en el autoempleo como una posibilidad, que piense ser un emprendedor, necesita el MBA, ya sea un diplomado en óptica, un ingeniero o un periodista. La intuición no es buena para los negocios. Puede ser una cualidad más, pero si no tienes los conocimientos para abrir un negocio tienes muy poquitas opciones de éxito», opina el responsable del IEDE.

Justamente para hacer frente a esta amalgama de futuros emprendedores y gestores, las escuelas de negocio han lanzado una oferta enorme de MBA. El programa clásico se ha ampliado a casi todos las disciplinas y ya podemos encontrar MBA sobre casi todos los sectores económicos. Por poner algunos ejemplos, la Escuela de Organización Industrial lanza este año varios con temáticas muy diferentes: para Emprendedores Sociales, uno de Economía Digital e Industrias Creativas y uno en Dirección de Empresas Agroalimentarias, además del Wine Internationalization, especialmente indicado para los estudiantes que quieran desarrollar su faceta empresarial en el sector vinícola. Pero también existen especializados en la industria de la moda -como el Executive MBA en Empresas de Moda que imparte el ISEM-, en industrias culturales, etcétera.

Vacuna anticrisis

Los MBA han encontrado su hueco en tiempos de recesión. Con las altas tasas de paro campando a lo largo y ancho del país, los cursos de especialización se han convertido en un refugio para todos aquellos que desean reciclarse o aumentar su empleabilidad. «La decisión de cursar un MBA es bastante meditada, pero sí es verdad que mucha gente cree que cuanta más formación tienes, consigues un mejor empleo», afirma Guilera.
En opinión de Tomé, existen dos colectivos que han visto en el MBA una salida a la crisis: los que buscan reciclarse porque tienen miedo a la situación laboral y los que están acabando una carrera universitaria. Estos últimos, según el director de IEDE, «están lanzándose a cursar un MBA porque se están dando cuenta de que prolongar un año más su llegada al mercado laboral es lo mejor. Son los que piensan que, antes de llegar a la lista del paro, se hacen un MBA, consiguen que su currículum sea más potente y reducen sus posibilidades de ir al paro».

La adaptación de los planes de estudio al Espacio Europeo de Educación Superior también ha afectado al MBA. Mientras que antes las escuelas de negocio sólo ofertaban títulos propios, ahora los aspirantes a un máster en administración de empresas exigen programas oficiales. «Si el máster no es oficial, es un handicap, se convierte en un producto más débil -asegura Fernando Tomé-. El requerimiento de la oficialidad del programa es creciente, año tras año. El alumno exige que tu programa sea universitario, lo que no quiere decir que sea un programa para ‘junior’, sino que esté adaptado al Espacio Europeo». Según Tomé, a día de hoy el alumno ya es consciente de que existen máster privados, ofertados por las escuelas de negocio, y universitarios, oficiales, «lo cual no quiere decir que sean académicos, sino que, aún estando tan cerca o más del mercado profesional como lo estaban antes, además cuentan con el respaldo de la oficialidad. Lo que le da al programa la oficialidad es un sello de calidad que impone el Ministerio de Educación, es decir, que te garantiza que ese programa cumple con ciertos requisitos. Algunas escuelas de negocio están intentando dar la imagen de que los programas oficiales son programas académicos, de la Universidad, y que sólo son rutas hacia el doctorado, cuando esto no es realmente así».

Entre los mejores

Hace tiempo que los programas de MBA españoles dejaron de ver con envidia a los que se impartían en Europa o al otro lado del Atlántico. De unos años a esta parte, nuestro país se ha convertido en un referente. «En España tenemos tres escuelas que, de manera consistente, están siempre en el top 10 de las escuelas de negocio del mundo», asegura Guilera. Para Tomé, las universidades de nuestro país deberían tomar ejemplo de las escuelas de negocio. «Si comparamos la posición en el ránking de las escuelas de negocio españolas con las de las universidades españolas en el mundo la comparación es brutal: no hay ni una sola universidad española entre las 150 primeras del mundo. Eso significa que las escuelas de negocio están haciendo mejor su trabajo a nivel mundial que las universidades. Es muy duro, pero es la pura realidad», finaliza el director de IEDE.

Fuente: MBA, ¿sigue siendo el rey de los postgrado?

www.guiadeposgrados.com

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