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¿Deben los profesores de escuelas de negocios estar más atentos al mundo real?


¿Deben los profesores de escuelas de negocios estar más atentos al mundo real?

¿Deben los profesores de escuelas de negocios estar más atentos al mundo real?

La crisis económica ha dejado en entredicho las prácticas contables de muchas empresas y los conocimientos en esta materia de las propias escuelas de negocio, que parece que han caminado por detrás de las prácticas reales. Robert Kaplan, profesor de Harvard Business School cree que la solución pasa por que los profesores bajen al nivel más práctico.

Existen numerosas teorías acerca de las causas de la crisis financiera de 2008 y entre las más extendidas se encuentran las políticas de incentivos empresariales, la escasa atención de los Gobiernos centrales y una regulación en general demasiado laxa. Sin embargo, puestos a buscar culpables tampoco se puede dejar pasar el papel de las escuelas de negocio y, como explica Robert Kaplan en Financial Times, 40 años de deficiencias en la investigación contable académica también contribuyeron, aunque sólo sea por errores de omisión.

El profesor de Harvard Business School se muestra categórico acerca de la responsabilidad de las escuelas de negocio y en concreto de los departamentos de contabilidad en la crisis y así lo atestigua en dos artículos escritos en The Accounting Review, la revista de la American Accounting Association. Bajo su punto de vista, las escuelas y sus profesores no han sabido mantenerse al día con los grandes cambios e innovaciones en las prácticas financieras de los últimos 50 años.

Durante todo este tiempolas escuelas han investigado a fondo los usos externos de la información contable, pero por el contrario apenas trataron las formas de mejorar la contabilidad dentro de las empresas. Por poner un ejemplo, los protagonistas de la formación ejecutiva no han sido capaces de desarrollar enfoques relevantes para la presentación de informes, valoración y divulgación de instrumentos financieros innovadores, que entre otras cosas fueron los culpables de la titulización de hipotecas y de la creación de otras ‘armas financieras de destrucción masiva’ como los CDS o Credit Default Swaps.

Ahora los políticos quieren prevenir futuras crisis con una regulación más dura que por una parte mitigue los efectos de la actual crisis en la que todavía estamos envueltos y por otra evite problemas similares en el futuro. Sin embargo, el problema de toda regulación es que siempre irá detrás de la innovación y que en ocasiones los reguladores deben legislar sobre herramientas que ni siquiera terminan de entender. Por eso, el primer paso es comprender hacia donde avanza la ingeniería financiera ‘en tiempo real’ y no ‘a toro pasado’.

Una de las cuestiones más importantes para entender la crisis es que cuando se trata de evaluar el riesgo de impago de una entidad financiera los reguladores financieros no son rivales para las creencias de miles de profesionales que apuestan cientos de millones de dólares en el mercado y están centrados en calcular este riesgo y la fijación de precios a través de productos como los CDS.

¿Y los estudiantes de contabilidad? ¿Pueden también estar al tanto de las innovaciones y al mismo tiempo ayudar a prevenir la crisis? Kaplan cree haber identificado una forma de hacerlo a través de tres aspectos clave: medir los riesgos de los planes de pensiones públicos y privados, evaluar la formación de precios de los CDS y mejorar las condiciones de evaluación de los instrumentos financieros más complejos. Para progresar en cualquiera de estos ámbitos es necesaria una observación, descripción y clasificación sistemática de cada uno de ellos, una actividad que encaja perfectamente en el mundo académico. Pero para eso los profesores necesitan bajar al mundo real y ensuciarse las manos para aprender las prácticas contemporáneas de crédito.

Tomemos como ejemplo el riesgo inherente a los plantes de pensiones. Hasta la fecha, los pocos académicos que se dedican a estudiar el tema se han centrado en cómo valorar los activos de estos planes y su pasivo. Pero si bien una correcta valoración es necesaria, no es suficiente para entender los diferentes riesgos de cada activo del propio plan. El frío análisis de terceras partes no es ni mucho menos un remedio al problema de las valoraciones, pero sí podría hacerlo observar cómo trabajan los profesionales del sector, como los bancos de inversión, que realmente están habituados a manejar este tipo de riesgos a diario.

Y es que las escuelas han optado por externalizar una labor tan crítica como la valoración contable a compañías especializadas, por lo que no tienen prácticamente conocimientos sobre cómo se calculan los resultados. Y esto se deja sentir en las aulas, donde los profesores enseñan cómo registrar créditos y deudas cuando un activo ha sido valorado en su justa medida, pero no cómo valorar este activo o verificar que ha sido evaluado correctamente.

La cuestión ahora es determinar hasta qué punto es importante este déficit educativo. Según explica Kaplan, hay bancos que no pueden contratar a contables estadounidenses. Así que las escuelas deberían reconsiderar sus investigaciones y empezar a plantearlas a profesionales del sector para que valoren su idoneidad. Y es que si el conocimiento que desarrollan las escuelas de negocio es irrelevante en la práctica, ¿Cuál es su valor real?

Fuente: ¿Deben los profesores de escuelas de negocios estar más atentos al mundo real? (MasterMas)

www.guiadeposgrados.com

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